Hay colores que solo salen de la tierra: de una raíz, de una semilla, de un insecto diminuto como la cochinilla. Este algodón pima está teñido así, a mano y con tintes naturales, en el taller de Istaky Puma en Madrid.
El algodón pima es una de las variedades de fibra más larga, y eso le da un tacto suave, un brillo discreto y una resistencia que se nota con los años. Es fresco y amable con la piel, perfecto para prendas de primavera y verano, tops, chales ligeros o ropa de bebé.
Cada madeja de 100 g trae 370 metros, así que cunde mucho. Al estar teñido a mano con ingredientes naturales, cada madeja tiene sus propios matices y ninguna es exactamente igual a otra.